MOCIÓN DE CENSURA

Podemos enfocar esta reflexión en tres partes: la moción como derecho a la oposición, la moción como función de ejercer control político; o la moción como contrapartida a la moción de confianza.
La Constitución del 91 nos entregó entre muchos otros mandatos, reglamentar el estatuto de la oposición. Por estos días, estamos radicando en el Congreso de la República el proyecto referente a este tema, que a propósito ha despertado muchas inquietudes frente a miembros de las diferentes bancadas. Alguno se pregunta por qué a una senadora como integrante de bancada de gobierno se le ocurre poner en discusión un proyecto que debe ser propio de la oposición. Desde ya les procuro contestar.
Quienes nos definimos y actuamos como demócratas, debemos cabalgar por los caminos del respeto absoluto por el derecho y el anhelo de tener unos controles reglamentados por los límites de los derechos fundamentales, permitiéndonos ello estando en el gobierno o con las oposición gozar de garantías; pero no es sano por el derecho que tiene la ciudadanía a la verdad, fundamentar un debate o una diferencia sin reconocer también lo bueno en el señalado o enjuiciado político.
En Colombia no tenemos un Parlamento; aquí no se tiene claridad sobre la diferencia entre Parlamento y Congreso. Los miembros de un Parlamento, que son elegidos por el pueblo y que a su vez este Parlamento elige el Presidente de ese Estado, tienen por obvias razones un régimen distinto al nuestro, donde tanto el Congreso como el Presidente son elegidos por la ciudadanía en forma directa.
En el régimen parlamentario se le deposita o se le revoca la confianza al gobierno; ese Presidente nombra sus ministros, por ende ese Parlamento puede censurar a ese alto funcionario, distinto si en un régimen presidencialista como Colombia se pretende a través del voto de censura cambiar un funcionario o alto representante del Ejecutivo. Por ello se tiene que reconocer que esta censura no cabe bien en el régimen presidencial; es una figura ensamblada en la actual Constitución y medio pulida en el acto legislativo uno del 2007 que no terminamos de entender ni de interpretar como tampoco ha sido bien manejada como mecanismo político válido para debilitar un gobierno que representa ideológica y programáticamente cosa distinta a la oposición que quisiera tumbar un ministro.
La moción de censura debiera existir en forma propositiva, constructiva y sustentada en recomendaciones técnicas frente a políticas públicas que beneficien el pueblo. Una cosa es el golpe de opinión, otra cosa es la rendición de cuentas que tiene que hacer todo servidor público; otra cosa son los juicios políticos a los gobiernos y otra muy distinta es el derecho que debe tener la oposición a mostrar sus diferencias frente al gobierno. Derecho a ejercer con decencia y respeto a la dignidad humana que tenemos todas y todos seamos o no congresistas.

elsagladys.com

senadoraelsagladys@gmail.com

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