PROYECTO DE LEY AGOSTO DE 2008 – SENADO “Por la cual se establecen medidas para la protección, conservación y recuperación ecológica de los ecosistemas forestales naturales y se dictan otras disposiciones”

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

“Los Dioses Viejos le dijeron a un macehual: es menester que tus hijos conozcan nuestro mensaje de vida. Nuestra palabra está escrita en esta mazorca de maíz pinto; has de esforzarte en entenderla y usar de ella. El hombre, contento, tomó la mazorca y echó a correr, pero en su prisa tropezó y la mazorca se desgranó en el suelo.

El macehual, súbitamente lloroso, quiso componerla; pero no logró restaurar el orden original de los granos. Había destruido el mensaje antes de entenderlo. Por eso hoy, los descendientes de ese hombre sabemos muy poco y enfrentamos un destino tan incierto”. Óscar Sánchez

1. CONSIDERACIONES GENERALES:

¿Qué costo tiene el observar un paisaje?, ¿En cuánto puede valorarse el poder respirar aire puro? ¿Tiene precio el que toda la sociedad disponga de agua? ¿Con cuanto dinero puede conservarse estable el clima del planeta? En una sociedad donde todo tiene un valor previamente asignado, hay algunas cosas que todavía no tienen precio y que deben permanecer así y por ello es la importancia de poder conservar los ecosistemas y velar por su integra restauración.

Las políticas forestales actuales se basan en la simple reforestación de las zonas afectadas por la actividad humana o por factores naturales sin tener en cuenta que un ecosistema son más que árboles y ríos; el ecosistema es un conjunto compuesto por todas las formas de vida que lo habitan y pertenecen a él formando un perfecto equilibrio natural, y como tal debe ser valorado y tratado. Las políticas de reforestación son importantes, más no debe olvidarse que ella es solo una parte de lo que la restauración de un ecosistema implica.

Cada ecosistema es único; no hay reglas generales que puedan estructurarse y que tengan validez global en la materia. Por ello, un plan de recuperación de ecosistemas debe responder a unos protocolos especializados que sean dictados en forma especial para el ecosistema afectado. El error de sembrar árboles “sombrilla” en los cerros de Bogotá sin tener en cuenta las particularidades de la flora y fauna del ecosistema, a modo de ejemplo, es una muestra de lo que significa una mala política ambiental.

El hecho no es sembrar por sembrar o tan solo por poder ver el color verde en nuestros bosques y calles. La tarea que nos proponemos es dar unos parámetros claros que deberán observarse a futuro en la recuperación de los ecosistemas forestales naturales, con el fin de poder garantizar un país con futuro, en donde el medio ambiente sano, derecho constitucional inherente a todos los colombianos, pase de la simple retórica a convertirse en una realidad. No se trata pues de proteger simplemente los paramos, como suele hacerse para garantizar el suministro de agua a las ciudades; se busca aquí proteger los ecosistemas forestales naturales, que están antes que los paramos y cuyo valor ecológico es igualmente importante para garantizar el futuro de nuestra nación.

La conservación ecológica es un camino complejo que no solamente pasa por la prevención de la pérdida de la diversidad biológica, por evitar el deterioro de los paisajes nativos y por evitar la simplificación indebida de las funciones de los ecosistemas que aun permanecen.

Actualmente la conservación tiene una de sus vertientes más urgentes en la restauración de aquellos ecosistemas que, en mayor o menor medida, ya se encuentran alterados y que en Colombia representan un buen porcentaje del territorio nacional.

Una larga historia de modificaciones, frecuentemente severas, de muchos tipos de ecosistemas terrestres, ha acompañado la evolución de Colombia hasta su estado actual, con todas las contradicciones que el crecimiento económico implica, desde las perspectivas ecológica, social y económica.

Es imposible aspirar al retorno de un estilo de vida preindustrial o a mantener a un país totalmente aislado de las demandas mundiales de bienes y servicios ambientales. Pero ello no justifica el asumir una actitud pasiva mientras el deterioro de nuestros ecosistemas forestales naturales avanza. Existen formas de reencauzar nuestras actividades de consumo y producción, para orientarlas correctamente respecto del medio natural y garantizar la permanencia y estabilidad, a largo plazo, de los procesos ecológicos y evolutivos que sostienen la vida. Es urgente buscar maneras de asegurar la permanencia de la integridad estructural y funcional de los ecosistemas.

La resistencia de los ecosistemas naturales respecto de los cambios provocados por las distintas actividades humanas, es uno de sus atributos. A su vez, esta resistencia se debe a la elasticidad que poseen. Y la elasticidad de cualquier ecosistema depende de varios factores; por ejemplo, de que su riqueza y composición de especies nativas no se deteriore; de que la estructura física formada por suelo, agua, microorganismos, hongos, plantas y animales se conserve; y de que las funciones derivadas de todo ello se mantengan dentro de un flujo dinámico no interrumpido. Los procesos ecológicos a mediano plazo son la base de los procesos evolutivos a largo plazo; por ello es indispensable mantener la funcionalidad y continuidad de ambos, en todo tipo de ecosistemas.

Muchos ecosistemas ya han sido alterados de modo significativo y que sólo será posible continuar disponiendo de los servicios y bienes ambientales que sustentan la civilización, si se logra regresar esos ecosistemas hacia un estado de composición, estructura y función, al menos semejante al que tenían a fines del siglo XIX o al principio del siglo XX.

Para nuestra fortuna, hoy conocemos mucho mejor los factores sociales y económicos que toman parte en los procesos de degradación y de recuperación de ecosistemas. Así, podemos construir relaciones más estables entre el desarrollo humano y la conservación, ya que sabemos que los humanos no somos simples espectadores, sino partes actuantes dentro de los ecosistemas. En tal calidad nos corresponde contribuir al mantenimiento de los ecosistemas.

Probablemente nunca podremos recuperar la condición original de cada uno de los ecosistemas, pero sí podremos devolverle a áreas actualmente inservibles una proporción significativa de su composición, estructura y funciones originales, de suerte que buena parte de su riqueza y productividad se recuperen y que, con ello, los servicios y bienes ambientales que demandamos puedan tenerse disponibles por más tiempo.

Así, la restauración ecológica debe entenderse como una muestra de solidaridad transgeneracional, dirigida hacia la población humana que en el futuro también necesitará recurrir a los ecosistemas naturales para subsistir. Esto queda fuera de cualquier duda.

Como se ha dicho, la salud y el bienestar de la gente dependen de los ecosistemas y de los beneficios que ellos proveen, tales como agua potable. Sin embargo, el impacto de los humanos sobre el medio ambiente ha aumentado en forma considerable y cada día se hace mayor. A raíz de esto, las Naciones Unidas iniciaron un estudio científico muy completo, llamado la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio, con el fin de comprender mejor las consecuencias de estos cambios recientes en los ecosistemas, para proponer escenarios para el futuro, y para sugerir acciones que puedan limitar el daño a los ecosistemas. En dicho estudio participaron cerca de 1400 expertos de 95 países diferentes.

Según dicho estudio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Todas las personas del mundo dependen por completo de los ecosistemas de la Tierra y de los servicios que éstos proporcionan, como los alimentos, el agua, la gestión de las enfermedades, la regulación del clima, la satisfacción espiritual y el placer estético. En los últimos 50 años, los seres humanos han transformado los ecosistemas más rápida y extensamente que en ningún otro período de tiempo de la historia humana con el que se pueda comparar, en gran medida para resolver rápidamente las demandas crecientes de alimentos, agua dulce, madera, fibra y combustible. Esta transformación del planeta ha aportado considerables beneficios netos para el bienestar humano y el desarrollo económico. Pero no todas las regiones ni todos los grupos de personas se han beneficiado de este proceso – de hecho, a muchos les ha perjudicado. Además, sólo ahora se están poniendo de manifiesto los verdaderos costos asociados con esos beneficios.

Tres problemas principales relacionados con nuestra gestión de los ecosistemas del mundo están causando ya un perjuicio importante a las personas y disminuirán significativamente los beneficios que obtenemos de los ecosistemas a largo plazo:

• En primer lugar, de los servicios de los ecosistemas examinados por esta Evaluación, aproximadamente el 60% (15 de 24) se están degradando o se usan de manera no sostenible, con inclusión del agua dulce, la pesca de captura, la purificación del aire y del agua, la regulación del clima regional y local, los riesgos naturales y las pestes. Los costes totales de la pérdida y la degradación de estos servicios de los ecosistemas son difíciles de medir, pero los datos disponibles demuestran que son considerables y que van en aumento. Muchos servicios de los ecosistemas se han degradado como consecuencia de actuaciones llevadas a cabo para aumentar el suministro de otros servicios, como los alimentos. Estas elecciones y arreglos suelen desplazar los costos de la degradación de un grupo de personas a otro, o traspasan los costos a las generaciones futuras.

• En segundo lugar, se ha establecido, aunque los datos son incompletos, que los cambios que se han hecho en los ecosistemas están aumentando la probabilidad de cambios no lineales en los mismos (incluidos cambios acelerados, abruptos y potencialmente irreversibles), que tienen consecuencias importantes para el bienestar humano. Algunos ejemplos de estos cambios son la aparición de enfermedades, las alteraciones bruscas de la calidad del agua, la creación de “zonas muertas” en las aguas costeras, el colapso de las pesquerías y los cambios en los climas regionales.

• En tercer lugar, la degradación de los servicios de los ecosistemas (es decir la merma persistente de la capacidad de un ecosistema de brindar servicios) está contribuyendo al aumento de las desigualdades y disparidades entre los grupos de personas, lo que, en ocasiones, es el principal factor causante de la pobreza y del conflicto social. Esto no significa que los cambios en los ecosistemas, como el aumento de la producción de alimentos, no hayan contribuido también a que muchas personas salgan de la pobreza o del hambre, pero esos cambios han perjudicado a muchos otros individuos y comunidades, cuya apremiante situación muchas veces se ha pasado por alto. En todas las regiones, y particularmente en el África subsahariana, la situación y la gestión de los servicios de los ecosistemas es un factor decisivo en las perspectivas de reducción de la pobreza”.

2. COLOMBIA:

Acorde a la información contenida en nuestro Plan Nacional de Desarrollo Forestal, “De 114 millones de hectáreas de extensión continental con que cuenta nuestro país, alrededor de 64 millones están cubiertas por bosques naturales[5] (IDEAM, 1997), que sustentan una gran proporción la “megadiversidad” de la Nación, la cual representa el 10% de la biodiversidad mundial, razón por la cual Colombia ha sido reconocida como uno de los países con mayor biodiversidad en el mundo. Así mismo, el país ocupa el séptimo lugar en el mundo con mayor área de cobertura forestal en cuanto a bosques tropicales se refiere (FAO, 1999)[6], representando el 6,42% de la oferta total para América del Sur Tropical y el 1.5% de los bosques del mundo y se ubica como el segundo con el mayor número de especies de plantas en su interior (Instituto de Recursos Mundiales, -WRI- 1997) además, es el séptimo país que contiene la mayor parte de la “frontera forestal” del globo (FAO, 1990).

Las acciones de protección de bosques se inician de manera sustancial con la expedición de la Ley 2a. de 1959, que creó siete grandes Reservas Forestales[7] para el desarrollo de la economía, protección de suelos y la vida silvestre, la cual declaró aproximadamente 65 millones de hectáreas. Además se han establecido 47 unidades de conservación adscritas al Sistema de Parques Nacionales Naturales, que abarcan una superficie aproximada de 9.1 millones de hectáreas[8]. Adicionalmente, se han definido zonas bajo la categoría de Reservas Forestales Protectoras, que cubren alrededor de 275.000 hectáreas[9], se han registrado 453 hectáreas de reservas forestales protectoras declaradas por entidades territoriales departamentales y municipales y 81 áreas de Reservas Naturales de la Sociedad Civil, que cubren aproximadamente 17 mil hectáreas.

Dentro de las acciones para la Restauración y Conservación de la Biodiversidad se cuenta con la Política para Consolidar el Sistema Nacional de Áreas Protegidas y están en desarrollo estudios para definir un régimen de protección de los conocimientos tradicionales, en el marco de la Decisión Andina 391 de 1996.

En las regiones del Pacífico y Amazonía del área total de 55.5 millones de hectáreas bajo Reserva Forestal de Ley 2ª de 1959, alrededor del 41.6% pertenece a comunidades indígenas y a comunidades afrocolombianas. Este hecho coloca a Colombia en una situación muy diferente con relación a otros países de la cuenca amazónica o del mundo, ya que la mayoría de sus bosques no pertenecen al Nación sino a los grupos étnicos.

A pesar de los esfuerzos para la conservación de los ecosistemas forestales, persisten procesos de transformación, fragmentación y pérdida por actividades antrópicas, constituyéndose en una de las principales causas directas de pérdida de biodiversidad, degradación de suelos y disminución de bienes y servicios forestales, como la regulación hídrica, la protección de suelos y el suministro de agua para consumo humano y procesos productivos, entre otros, importantes para el desarrollo local de muchas comunidades. De acuerdo con los reportes del Instituto de Hidrología, Metereología y Estudios Ambientales (IDEAM)[10], el 26% de la superficie terrestre se encuentra intensamente intervenida y el 15% parcialmente intervenida con agroecosistemas. Así mismo, se está afectando seriamente la población faunística que depende del bosque para su supervivencia, trayendo como consecuencia el aislamiento de algunas especies y la disminución de poblaciones, poniendo en riesgo su estabilidad biológica.

En la actualidad no se cuenta con información exacta de los diferentes tipos de ecosistemas forestales representados dentro de las reservas forestales y su estado de conservación, sin embargo, es posible afirmar que ecosistemas de manglares, cativales, sajales, guandales y otros de importancia ambiental que están amenazados, no se aplicado acciones concretas de conservación o protección.

El patrimonio forestal del país se ve afectado por la deforestación, proceso que es resultado de la ausencia de políticas y planes de ocupación de tierras para la colonización, de la aplicación de prácticas de roza y quema, del desarrollo de actividades agropecuarias no sostenibles y el uso intensivo de leña. También incide la construcción de obras de infraestructura vial, hidroeléctica, la minería, así como la exploración y explotación petrolera. A lo anterior se suman los factores de orden público y el establecimiento de cultivos ilícitos, lo que ha agudizado la fragmentación y pérdida de ecosistemas boscosos.

Los incendios forestales son desastres que contribuyen de manera directa al incremento de la deforestación y dificultan el manejo sostenible de los ecosistemas forestales, así como las actividades de reforestación y repercuten de manera negativa sobre los aspectos sociales y económicos. Se estima un 95% de los incendios en Colombia se originan por causas atribuibles al hombre, situación que se agudiza con la presencia del Fenómeno del Niño. Como respuesta al aumento de estos eventos, se han adelantado acciones de coordinación interinstitucional lideradas por el Ministerio del Medio Ambiente, lo que ha permitido implementar acciones tendientes a consolidar una organización nacional de protección contra incendios forestales. Además, el proyecto de protección forestal para plantaciones, de CONIF – Ministerio del Medio Ambiente ha generado una zonificación de riesgo, determinando áreas de vulnerabilidad natural y bajo riesgo de incendios forestales.[11]

Con relación a la deforestación, no existen cifras confiables que permitan establecer la tasa anual. Se han realizado estimaciones que indican una tasa de deforestación anual entre 200 mil y 600 mil hectáreas al año. Sin embargo, el IDEAM en 1998 efectuó la comparación de las categorías de cobertura, con mapas e imágenes de los años 1986 y 1996, calculó que para este periodo el país perdió alrededor de 145.000 has de bosque y recuperó aproximadamente 3´445.000 has en cobertura boscosa secundaria. Se requiere de una metodología clara para llevar a cabo el monitoreo sistemático del proceso de deforestación a través del tiempo de manera confiable”.

Siguiendo los lineamientos de nuestro Plan Nacional de Desarrollo Forestal, la gran diversidad de ecosistemas forestales que poseemos, producto de factores altitudinales, condiciones edafológicas y climáticas, hacen que los ecosistemas representen y sustenten en gran proporción la “megadiversidad” de nuestro país, representada por el 10% de la biodiversidad mundial.

Si bien, y como ya decíamos, las acciones de protección de los ecosistemas forestales se inician de manera sustancial con la expedición de la Ley 2a. de 1959, que creó siete grandes Reservas Forestales para el desarrollo de la economía, protección de suelos y la vida silvestre, con una extensión cercana a 65 millones de hectáreas distribuidas en las Reservas Forestales de la Sierra Nevada de Santa Marta; del Río Magdalena; de la Serranía de los Motilones; del Cocuy; del Pacífico; Central, y de la Amazonia. El área determinada por la mencionada Ley, ha sido disminuida en una superficie de 12.07 millones de hectáreas para atender problemas generados especialmente por la colonización en las regiones de la Amazonía y Andina. Sin embargo, del patrimonio de las reservas forestales subsiste en condiciones de riesgo cada vez mayores, debido a la fragilidad y vulnerabilidad de los ecosistemas, a los modelos de desarrollo que se han venido implementando, convirtiendo extensiones significativas de estas áreas en polos de actividades productivas no sostenibles, con poco beneficio para las comunidades locales.

Históricamente en el país se han generado cambios en el uso de las tierras forestales para destinarlas a otros fines, lo que implica la desaparición de extensas coberturas forestales naturales.

Los ecosistemas forestales naturales del país se han venido destruyendo por factores como la colonización, el desarrollo de infraestructura, el consumo de leña, los cultivos ilícitos y su erradicación, la minería a cielo abierto y la explotación forestal. Las cifras del desbalance del recurso forestal son preocupantes, si se considera el aumento acelerado de la población, la necesidad de producción de alimentos, la demanda de energía hídrica, demanda de agua potable y la demanda de productos forestales para diferentes usos.

Teniendo en cuenta que existe un reconocimiento creciente de los servicios sociales y ambientales que prestan los ecosistemas forestales, relacionados con la mitigación del cambio climático, conservación de suelos y aguas, conservación de la biodiversidad biológica, mejora de las condiciones en los núcleos urbanos y periurbanos, protección del patrimonio natural y cultural, creación de empleo y oportunidades de esparcimiento, se hace necesario avanzar en la búsqueda de soluciones pragmáticas, para hacer un mejor uso de las tierras, siendo imprescindible conservar y proteger las áreas de aptitud forestal y los ecosistemas forestales naturales y cuando se requiera hacer uso de ellas, que se efectúe con criterios de sostenibilidad.

Según la evaluación de los Ecosistemas del Milenio ”la degradación de los servicios de los ecosistemas ya es un obstáculo importante para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) acordados por la comunidad internacional en septiembre de 2000, y las consecuencias perjudiciales de esa degradación podrían empeorar considerablemente en los próximos 50 años. El consumo de los servicios de los ecosistemas, que ya no es sostenible en muchos casos, continuará aumentando como consecuencia de un crecimiento probable del PIB mundial de entre tres y seis veces para 2050, a pesar de que se prevé que el crecimiento de la población mundial se hará más lento y se estabilizará a mediados de siglo. No es probable que la mayoría de los importantes generadores directos de cambio en los ecosistemas disminuyan en la primera mitad del siglo, y dos generadores – el cambio climático y la carga excesiva de nutrientes – serán aún más severos. Muchas de las regiones que hacen frente a los mayores retos para alcanzar los Objetivos Del Milenio ya coinciden con las que tienen problemas importantes de degradación de los ecosistemas. Los pobres rurales, que son el principal grupo meta de los ODM, tienden a ser los que más dependen de los servicios de los ecosistemas y los más vulnerables ante los cambios en esos servicios. De manera general, cualquier progreso que se alcance en la consecución de los ODM de erradicar la pobreza y el hambre y de mejorar la salud, y en el objetivo de la sostenibilidad ambiental, probablemente no será sostenible si la mayoría de los servicios de los ecosistemas de los que depende la humanidad continúan degradándose. Por el contrario, la gestión adecuada de los servicios de los ecosistemas brinda oportunidades para hacer frente exitosamente a las múltiples metas del desarrollo de manera sinérgica.

No existe una solución simple a estos problemas, ya que provienen de la interacción de muchos retos reconocidos, entre los que se incluyen el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la degradación del suelo, siendo cada uno de ellos de difícil gestión. Las acciones emprendidas en el pasado para aminorar o revertir la degradación de los ecosistemas han generado importantes beneficios, pero esas mejoras por lo general no han mantenido el mismo ritmo que las crecientes presiones y demandas. No obstante, existe un enorme espacio para la acción, a partir de y añadiendo más a las instituciones, políticas e iniciativas ya existentes, que contribuirían a disminuir la severidad de esos problemas en las próximas décadas. De hecho, tres de los cuatro escenarios detallados que desarrolló la Evaluación sugieren que los cambios importantes en las políticas, instituciones y prácticas pueden mitigar algunas de las consecuencias negativas de las presiones crecientes sobre los ecosistemas, aunque no todas ellas. Pero los cambios que se requieren son substanciales y en la actualidad no se los está haciendo.

Un conjunto efectivo de respuestas que aseguren una gestión sostenible de los ecosistemas requiere cambios sustanciales en las instituciones y en la gobernanza, en las políticas económicas e incentivos, en los factores sociales y de comportamiento, y en la tecnología y los conocimientos. Acciones como la integración de los objetivos de gestión de los ecosistemas en sectores tales como el forestal, la agricultura, finanzas, comercio y salud; el aumento de la transparencia y la rendición de cuentas de los gobiernos y de la actuación del sector privado en la gestión de los ecosistemas; la eliminación de las subsidios perversos; el aumento de la utilización de los instrumentos económicos y los enfoques basados en el mercado; el fortalecimiento de los grupos que dependen de los servicios de los ecosistemas o a los que afecta su degradación; la promoción de tecnologías que permitan aumentar el rendimiento de las cosechas sin tener consecuencias perjudiciales en el medio ambiente; la restauración de los ecosistemas y la incorporación de valores de los ecosistemas y de sus servicios no basados en el mercado en las decisiones de gestión; son todas acciones que podrían disminuir considerablemente la severidad de esos problemas en las próximas décadas”.

Retomando el Decreto 2811 de 1974, nos dice: “El ambiente es patrimonio común. El Estado y los particulares deben participar en su preservación y manejo, que son de utilidad pública e interés social. La preservación y manejo de los recursos naturales renovables también son de utilidad pública e interés social”. Esto, es completamente concordante con la constitución política de 1991 que consagra que todos los colombianos tenemos derecho a un medioambiente sano y que es obligación del Estado velar porque así sea. Por tal razón, es menester velar por la restauración ecológica y la protección de nuestros ecosistemas forestales naturales para así garantizar a nuestras generaciones futuras que gozarán de un país megadiverso como el que actualmente poseemos.

Los efectos de la degradación de los ecosistemas forestales naturales son preocupantes, en la evaluación de los Ecosistemas del Milenio, podemos ver como “A menudo, las acciones destinadas a aumentar el servicio de un ecosistema provocan la degradación de otros servicios. Por ejemplo, como las acciones destinadas a aumentar la producción de alimentos normalmente suponen un aumento en el uso de agua y de fertilizantes, o el aumento de la superficie cultivada, esas mismas acciones a menudo deterioran otros servicios de ecosistemas, entre los que se incluyen la reducción de la disponibilidad de agua para otros usos, la degradación de la calidad del agua, la reducción de la biodiversidad y la disminución de la cubierta forestal (lo que a su vez puede llevar a la pérdida de productos forestales y a la emisión de gases de efecto invernadero). De forma análoga, la conversión de bosques al uso agrícola puede cambiar significativamente la frecuencia y magnitud de las inundaciones, aunque la naturaleza de este impacto depende de las características del ecosistema local y del tipo de cambio en la cobertura vegetal.

La degradación de los servicios de los ecosistemas causa frecuentemente un perjuicio significativo al bienestar humano. La información disponible para evaluar las consecuencias de los cambios en los servicios de los ecosistemas para el bienestar humano es relativamente limitada. No se ha hecho un seguimiento de muchos de los servicios de los ecosistemas, y también es difícil evaluar la influencia de los cambios en los servicios de los ecosistemas en relación con otros factores sociales, culturales y económicos que también influyen en el bienestar humano. No obstante, los tipos de evidencia que se exponen a continuación demuestran que las consecuencias perjudiciales de la degradación de los servicios de los ecosistemas sobre los medios de subsistencia, la salud y la economía local y nacional son substanciales”.

El factor determinante en las decisiones con respecto al manejo que se da a los ecosistemas, es la entrada de los servicios ellos ofrecen en los mercados (madera, alimentos, etc.); en consecuencia, los beneficios no comercializados por no tener un valor comercial predefinido a menudo desaparecen o se degradan. Lo que no se tiene en cuenta es que estos beneficios no comercializables son mayores y, a veces, más valiosos que los comercializados. Por ejemplo, podemos encontrar en la evaluación de los Ecosistemas del Milenio hecha por la ONU los siguientes casos.

· En uno de los estudios más exhaustivos realizados hasta la fecha, en el que se examinan los valores económicos comercializados y no comercializados relacionados con los bosques de ocho países mediterráneos, se constató que la madera y la leña suponían por lo general menos de un tercio del valor económico total de los bosques de cada país. Los valores relacionados con productos forestales no maderables, las actividades recreativas, la caza, la protección de cuencas, la captura de carbono y la utilización pasiva (valores que no dependen de los usos directos), suponían entre un 25% y un 96% del valor económico total de los bosques.

· El valor económico total vinculado a la gestión más sostenible de los ecosistemas es a menudo más alto que el valor vinculado a la transformación de los ecosistemas mediante la agricultura y ganadería, la tala rasa u otros usos intensivos. Los estudios que han comparado el valor económico total de los ecosistemas (con inclusión de los valores de los servicios de los ecosistemas comercializados o no comercializados) bajo distintos regímenes de gestión son relativamente pocos, pero en algunos de los estudios existentes se ha constatado que los beneficios de una gestión más sostenible de los ecosistemas son mayores que los que genera su transformación.

· Los costos económicos y de salud pública relacionados con la degradación de los ecosistemas pueden ser considerables.

o La frecuencia y los impactos de las inundaciones e incendios han aumentado de forma considerable en los últimos 50 años, en parte debido a los cambios en los ecosistemas. Ejemplos de ello son la vulnerabilidad creciente de las poblaciones costeras a las tormentas tropicales cuando se despejan los bosques de manglares, y el aumento de las inundaciones río abajo que siguió a los cambios en la utilización de las tierras altas del Río Yangtze. Las pérdidas económicas anuales ocasionadas por eventos extremos han aumentado diez veces desde los años 50, hasta llegar a aproximadamente 70.000 millones de dólares en 2003, de los cuales el 84% corresponde a pérdidas que contaban con seguros contra las catástrofes naturales (inundaciones, incendios, tormentas, sequías, terremotos).

Pero no necesitamos ir tan lejos para ver los efectos nocivos que a la vida humana puede traer la depredación de los ecosistemas forestales naturales. Debemos recordar la avalancha causada por la quebrada “el Barro” en Bello, departamento de Antioquia, el 6 de octubre de 2005, que tuvo como consecuencias la muerte de 41 personas y la destrucción de 14 viviendas, además del pánico generalizado que causó entre la población. Bello, al igual que muchos otros municipios del país, fue depredado por la industria minera; sus ecosistemas fueron destrozados sin otro interés más que el afán por obtener riquezas. Dicha depredación ambiental, generó, en forma directa, tal tragedia. Así, todo pueblo tiene derecho a su desarrollo y bienestar económico de sus habitantes; no obstante, el desarrollo debe ser sostenible.

Entre la lucha que ha emprendido el hombre con la naturaleza, al final, solo habrá un perdedor: la humanidad. No olvidemos que la naturaleza puede subsistir una eternidad sin el hombre, pero éste jamás sobrevivirá un solo día sin ella. Por ello, se propone el 6 de octubre como el día nacional de la riqueza forestal colombiana; para que mediante la restauración de nuestros ecosistemas forestales naturales, tragedias como las de bello no ocurran nunca más.

Es importante recordar que la degradación de los ecosistemas supone la pérdida de bienes capital. ¿Por qué? Porque como deviene del estudio “Ecosistemas del Milenio, “Los recursos renovables, como los servicios de los ecosistemas, y también los recursos no renovables, como los depósitos minerales, algunos nutrientes del suelo y los combustibles fósiles, constituyen bienes de capital. Sin embargo, la contabilidad nacional tradicional no ha incluido mediciones del agotamiento o la degradación de esos recursos. Como consecuencia de ello, un país podría talar sus bosques y agotar sus pesquerías y esto sólo aparecería como un beneficio positivo en el PIB (como medida del bienestar económico actual), sin registrar la correspondiente disminución de los activos (riqueza), que es la medida más apropiada del bienestar económico futuro. Además, muchos servicios de los ecosistemas (como el agua dulce en los acuíferos y el uso de la atmósfera como sumidero de contaminantes) están disponibles gratuitamente para aquéllos que los utilizan, y tampoco en este caso su degradación se refleja en las mediciones económicas corrientes.

Cuando las estimaciones de las pérdidas económicas relacionadas con el agotamiento de los activos naturales se incluyen como factores en los cálculos de la riqueza total de las naciones, cambian significativamente los balances de los países cuyas economías dependen notablemente de los recursos naturales. Por ejemplo, países como Ecuador, Etiopía, Kazajstán, República Democrática del Congo, Trinidad y Tobago, Uzbekistán y Venezuela, que tuvieron un crecimiento de sus ahorros netos en 2001, lo que reflejaba un crecimiento de la riqueza neta del país, sufrieron de hecho una pérdida de ahorros netos cuando se incluyeron en la contabilidad nacional el agotamiento de los recursos naturales (energía y bosques) y los daños estimados a causa de las emisiones de carbono (relacionados con las contribuciones al cambio climático)”.

Hemos mencionado los servicios culturales que prestan los ecosistemas forestales naturales. Tal aspecto “es especialmente difícil de medir, pero es particularmente importante para muchos pueblos. Las culturas humanas, los sistemas de conocimiento, las religiones y las interacciones sociales han estado fuertemente influenciados por los ecosistemas. En algunos de los estudios a nivel regional de la Evaluación del Milenio se constató que los valores espirituales y culturales de los ecosistemas son tan importantes como otros servicios para muchas comunidades locales, tanto en los países en desarrollo (por ejemplo, la importancia de los bosques sagrados en la India) como en los industrializados (la importancia de los parques urbanos, por ejemplo)”.

Los cambios en los ecosistemas producen generalmente beneficios para algunas personas y costos precisos para otras, que pueden perder su acceso a los recursos o a los medios de subsistencia, o verse afectadas por externalidades relacionadas con esos cambios. Por diversas razones, algunos grupos como los pobres, las mujeres y las comunidades indígenas han resultado a menudo perjudicados por esos cambios.

Además de lo citado, es importante tener en cuenta que muchos cambios en la gestión de los ecosistemas han derivado en la privatización de lo que antes eran recursos que estaban interconectados con otros y eran de libre acceso. Las personas que dependían de esos recursos (como los pueblos indígenas, las comunidades dependientes de los bosques, los afrocolombianos y otros grupos relativamente marginados de las fuentes políticas y económicas de poder) a menudo han perdido derechos sobre los recursos y por ello se han visto privados de sus principales formas de subsistencia; piénsese cuando un grupo indígena pierde el acceso a una fuente hídrica de la cual se han servido ancestralmente y que se halla en un territorio que ha sido privatizado. Por ello se consagra un mecanismo expropiatorio en esta ley; para que aquellos ecosistemas forestales naturales que por su importancia vital para el país deban regresar al dominio público, sean reintegradas y poder garantizar así el acceso de todos los colombianos (en especial de quienes más lo requieren) a los bienes y servicios ambientales que dichos ecosistemas ofrecen.

3. EL FONDO DE CONSERVACIÓN Y RECUPERACIÓN DE ECOSISTEMAS FORESTALES NATURALES:

Uno de los aspectos más valiosos de esta propuesta es la creación de dicho fondo. En la actualidad, es mucho el dinero que se recauda por el pago de de compensaciones  forestales por la obtención de permisos y licencias, entre otros. No obstante, la falta de unidad de criterios en materia de recuperación de ecosistemas forestales naturales, deriva en un desaprovechamiento de dichos recursos y, en muchas ocasiones, en su perdida, toda vez que van destinados a sufragar gastos administrativos y de contratación de personal, sin verse reflejados en una recuperación de los ecosistemas forestales naturales afectados por dichas actividades perjudiciales para el ambiente.

Se propone la creación de este fondo que será administrado por el Ministerio de Medio Ambiente, para juntar esos recursos y así poder unificar las políticas de recuperación ecosistemica en Colombia. Las autoridades ambientales regionales, previa acreditación de que sus proyectos cumplen con los requisitos que establecen los protocolos creados por el Ministerio de Medio Ambiente, pueden acudir a él para financiar sus programas de acción al interior de las regiones y así, se evitan casos de desmedro administrativo que tan frecuentemente pueden observarse en algunas de ellas.

Igualmente, dicho fondo servirá para subsidiar en parte el pago de  los estímulos económicos que establezca el gobierno nacional para promover la conservación y protección de los ecosistemas y, en forma eventual, para el financiamiento de las expropiaciones que se requieran para la integración de los ecosistemas que, como se ha sostenido, deben ser propiedad de todos los colombianos y no estar en manos de particulares.

No se crean nuevos impuestos o erogaciones para el erario publico; simplemente se ordenan los recursos que actualmente existen con el fin de optimizar su destinación y velar que se inviertan en lo que efectivamente se requiere con los más estrictos parámetros técnicos en recuperación de ecosistemas y la máxima transparencia.

4. Conclusiones[12]:

De todo lo anterior, podemos decir que “un ecosistema se puede definir como el hábitat donde una comunidad de organismos (animales, gente y plantas) interactúan los unos con los otros y con su ambiente físico. Incluye otros componentes, tales como el suelo, el agua y los nutrientes, que dan apoyo y sustento a los organismos que viven en el ecosistema. Hemos demostrado como el bienestar de los seres humanos depende de los servicios provistos por los ecosistemas y por sus componentes”.

Los servicios de los ecosistemas, cómo se expresa en la definición que contempla el proyecto de Ley, son los beneficios que recibe la comunidad de los ecosistemas y podemos expresarlos en cuatro grandes categorías:

  • Servicios de provisión, tales como alimento, madera y agua;
  • Servicios regulatorios, tales como la regulación del clima, de las inundaciones y de las enfermedades;
  • Servicios de apoyo a los procesos geoquímicos y biológicos de la Tierra, tales como el ciclo de los nutrientes y la polinización; y
  • Servicios culturales, los cuales influencian a nuestras almas, a nuestro disfrute físico y estético y a nuestras comunidades.

Uno de los descubrimientos fundamentales y que más preocupan de la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio realizada por la ONU, es que los ecosistemas del mundo han cambiado más rápidamente en los últimos 50 años que en cualquier otra etapa de la historia humana. A modo de ejemplo, se estima en el estudio que aproximadamente el 25% de la superficie terrestre se encuentra bajo algún tipo de sistema de cultivo y ello ha derivado en la reducción de la diversidad genética de las plantas ante el uso de unas pocas especies comerciales y de los animales ante la pérdida de sus hábitats naturales.

Otros resultados importantes del estudio muestran que:

  • Se descubrió que los niveles de degradación han sido diferentes en los diversos tipos de ecosistemas. Los ecosistemas de bosque, tanto templados como tropicales, han sido substancialmente degradados, mientras que en otros, tales como algunos pastizales de montaña o sabanas, el impacto ha sido menor. En aproximadamente la mitad de los ecosistemas investigados, más del 50% del área total ha desaparecido en los últimos 100 años.

  • El número y/o la distribución geográfica de las poblaciones de muchas plantas y animales ha disminuido. Por ejemplo, un cuarto de las especies de mamíferos se encuentra hoy en día en peligro de extinción. Las actividades humanas han sido la razón principal de que hayan ocurrido entre 50 y 1000 veces más extinciones en los últimos 100 años que las que hubieran ocurrido naturalmente.

Para el Dr. Christian Samper, biólogo Colombiano, director del Museo Nacional de Historia Natural de la Institución Smithsonian en Washington, “La salud y el bienestar de la gente dependen de los ecosistemas y de los beneficios que ellos proveen, tales como agua potable. Sin embargo, el impacto de los humanos sobre el medio ambiente ha aumentado. A raíz de esto, las Naciones Unidas iniciaron un estudio científico muy completo, llamado la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio, con el fin de comprender mejor las consecuencias de estos cambios recientes en los ecosistemas, para proponer escenarios para el futuro, y para sugerir acciones que puedan limitar el daño a los ecosistemas”.

La biodiversidad en especial, ha sido afectada muchas formas. Existen muchas especies que se han extinguido local o globalmente y se sabe que el tamaño de la población de muchas especies está disminuyendo en forma acelerada.

Respecto al Bienestar Humano, dado que hemos obtenido de los ecosistemas muchos de los elementos indispensables para nuestra vida, estos cambios nos afectan en forma directa, reduciendo el acceso a los servicios provisionales tales como alimento, combustible, agua o aire puro, entre otros. Pero también nos afecta en formas más extensas, como por ejemplo, afectando la regulación de las inundaciones; como podemos observar en tragedias como la ocurrida en Bello (Antioquia) y la cual mencionamos anteriormente. El número de inundaciones aumenta en proporción directa a la deforestación. Lo anterior solo a modo de ejemplo, ya que existen muchos efectos indirectos que nos afectan o comenzaran a afectarnos a futuro; debemos recordar que los efectos adversos de la depredación de los ecosistemas no se manifiestan en forma inmediata sino en forma gradual y progresiva.

Es importante recalcar que es posible revertir, total o parcialmente el daño causado a los ecosistemas. Existen una serie de herramientas a tal fin, pero para ello es necesaria la voluntad política del gobierno colombiano y este es un buen primer paso en su consecución.

Para concluir, es claro que los ecosistemas han sufrido un gran deterioro que continuará agravándose salvo que comencemos a implementar una serie de medidas de fondo que impliquen una concientización sobre la problemática derivada de su depredación y los beneficios que conllevan su protección; por ello vemos como especialmente importante la creación del servicio social de “los guardianes forestales que se ha propuesto. La evaluación de los ecosistemas del milenio nos preocupa al mostrarnos un panorama negro y de devastación; no obstante nos da algunas respuestas y mediante esta iniciativa legislativa buscamos aplicar algunas de ellas a la realidad colombiana. Es hora de actuar para iniciar los cambios que van a garantizar el bienestar de la sociedad colombiana en el futuro.

Bogotá, D.C., Agosto 05 de 2008

ELSA GLADYS CIFUENTES ARANZAZU

Senadora de la República


[1] El Estado de los Ecosistemas. Christián Samper. Entrevista a http://www.ActionBioscience.org.

[2] Evaluación de los Ecosistemas del Milenio. The United Nations Environment Programme. 2003.

[3] Temas sobre restauración ecológica. Óscar Sánchez. Diplomado en restauración ecológica. Secretaría de Medio ambiente y Recursos Naturales, Instituto Nacional de Ecología U.S. Fish & Wildlife Service Unidos para la Conservación, A.C. 2005.

[4] Plan Nacional de Desarrollo Forestal de Colombia. MINISTERIO DEL MEDIO AMBIENTE, MINISTERIO DE COMERCIO EXTERIOR, MINISTERIO DE DESARROLLO ECONOMICO, DEPARTAMENTO NACIONAL DE PLANEACION, MINISTERIO DE AGRICULTURA Y DESARROLLO RURAL. 2000.

[5] Representados especialmente en los siguientes tipos de cobertura: Bosques basales (38.7 millones de hectáreas), Bosques andinos (9.1 millones de hectáreas), Bosques riparios o de galería (3.4 millones de hectáreas), Bosques hidrofíticos: manglares y de pantano (2.8 millones de hectáreas), y algunos bosques basales y andinos fragmentados que en su conjunto suman alrededor de 9.9 millones de hectáreas.

[6] Según la “evaluación de los Bosques del Mundo 1995 – publicado por la FAO (1999), los países con mayor cobertura de bosques naturales tropicales son: 1. Brasil (546´239.000 has); 2. R.I del Congo (109’203.000 has); Indonesia (103´666.000 has); 4. China (99’523.000); 5. Perú (67´378.000 has); 6. México (55’278.000); 7. Colombia (52862.000 has).

[7] Reservas Forestales de la Sierra Nevada de Santa Marta; del Río Magdalena; de la Serranía de los Motilones; del Cocuy; del Pacífico; Central, y de la Amazonía.

[8] Correspondientes a cuatro categorías de las cinco existentes en la legislación, a saber: 34 Parques Nacionales, dos Reservas Naturales, Un Area Unica Natural y nueve Santuarios de Flora y Fauna.

[9] El 72% de ellas se localizan en la Zona Andina, el 10% en la Región de la Orinoquía, el 8% en la región Pacífica, el 6% en el Caribe y el 2% en la Amazonía

[10] IDEAM. El Medio Ambiente en Colombia, 1998.

[11] Minambiente-CONIF, 1998. Proyecto de Protección Forestal

[12] El Estado de los Ecosistemas. Christián Samper. Entrevista a http://www.ActionBioscience.org

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PROYECTO DE LEY de 2008 – SENADO

Por la cual se establecen medidas para la protección, conservación y recuperación ecológica de los ecosistemas forestales naturales y se dictan otras disposiciones

El Congreso de La República de Colombia

DECRETA

EL CONGRESO DE COLOMBIA

DECRETA:

CAPITULO I

DISPOSICIONES GENERALES

Artículo 1: objeto de la ley. El pueblo de Colombia, consciente de la responsabilidad que le incumbe en la acelerada degradación del medio ambiente, se impone a sí mismo una responsabilidad ambiental que tiene por finalidad proteger, conservar y recuperar la biodiversidad, que a nivel de ecosistemas forestales naturales posee, incluyendo la diversidad genética y de hábitats que los configuran. Para tal fin, se implementaran las politicas que consagra la presente Ley, en materia de protección, conservación y recuperación de los ecosistemas forestales naturales.

ARTÍCULO 2. DEFINICIONES. Para efectos de la presente Ley se deben asumir las siguientes definiciones:

Bienes y Servicios Ambientales: son los beneficios que la gente obtiene de los ecosistemas. Estos incluyen Servicios de provisión, tales como alimento, madera y agua; Servicios regulatorios, tales como la regulación del clima, de las inundaciones, de las enfermedades y el mantenimiento de las condiciones mínimas necesarias para la preservación de la vida en la tierra, entre otros; Servicios de apoyo a los procesos geoquímicos y biológicos de la Tierra, tales como el ciclo de los nutrientes y la polinización; y Servicios culturales, los cuales influencian a nuestras almas, a nuestro disfrute físico y estético y a nuestras comunidades.

Conservación de los Ecosistemas Forestales Naturales : Esfuerzo consciente que hace el hombre para evitar la pérdida de la diversidad genética, la diversidad de las especies, la diversidad de los hábitats y la diversidad de los procesos funcionales que mantienen a los ecosistemas forestales naturales como sistemas complejos.

Ecosistemas Forestales Naturales: Unidades funcionales y estructurales de tipo ecológico, con componentes abióticos y bióticos, en los que los árboles son las predominantes formas de vida, en los cuales se desarrollan diferentes relaciones ecológicas entre el suelo, y sus organismos, el ciclo hidrológico, los ciclos de los nutrientes y procesos sucesionales y evolutivos.

Fragmentación del Hábitat (Deforestación): Cambios producidos por procesos o naturales o por el hombre, que dan lugar a un mosaico de tamaños, formas y frecuencias de los elementos que conforman un paisaje natural, tales como, parches, corredores y matriz.

Manejo sostenible de los ecosistemas forestales naturales: Conjunto de instrumentos que fundamentados en el conocimiento ecológico de los ecosistemas forestales naturales, permite hacer un manejo sostenible de ellos, que redunde en el sostenimiento de un balance de los valores, bienes y servicios ambientales que ofrece y que son ecológicamente posibles y deseados por la sociedad.

Pérdida de Hábitat (Desforestación): Cambios en la forma de los parches boscosos que ocasionan disminución de la cantidad de hábitat de borde, generando aumento o reducción de la abundancia de especies y la diversidad biótica.

Plantación forestal: Es el acto de plantar, es decir, propagar plantas arbóreas, poniéndolas en la tierra para que arraiguen y las cuales no son necesariamente, de las mismas especies de las que existían en el ecosistema, previo al disturbio.

Protección forestal: Conjunto de todas aquellas medidas silviculturales y legales, tendientes a la prevención y o corrección de daños causados por agentes dañinos, tanto de origen biótico como abiótico, para efectos de la presente ley, comprende los ecosistemas forestales naturales

Recuperación de un ecosistema forestal: Conjunto de prácticas que se utilizan para recuperar un ecosistema forestal degradado, a través de cualquiera de las siguientes actividades:

a) Regeneración natural: Forma en que el sistema forestal se recupera sólo, sin intervención de ninguna acción generada por el hombre y que se debe asumir en áreas donde es irreal plantear acciones de restauración, ya sea por variables ecológicas o sociales.

b) Rehabilitación : Conjunto de actividades que adelanta el hombre, cuando un ecosistema ha sido modificado drásticamente y es muy costoso o biológicamente irreal suponer una restauración del ecosistema nativo, a través de las cuales se propone crear un ecosistema que proporcione más servicios ecosistémicos o cause menos daños.

c) Restauración parcial: Conjunto de actividades que adelanta el hombre, cuando es posible solo algunos elementos del ecosistema forestal original, recuperando algunas especies originales y ciertas funciones ecosistémicas.

d) Restauración total o reconstrucción: Proceso inducido por el hombre, que se adelanta cuando se tiene un conocimiento suficiente del ecosistema a restaurar, y es factible hacerlo, a través del cual se busca recuperar las condiciones ambientales de un ecosistema forestal perturbado, por causas de orden natural, como (huracanes, tormentas eléctricas, incendios, derrumbes, entre otros) o por causas de orden antropogénico como (contaminación, tala, quema y otros), así como recuperar las especies que en el sistema habitan y que se encuentran en algún grado de vulnerabilidad.

Silvicultura Urbana: Es una rama especializada de la silvicultura que tiene por finalidad el establecimiento, manejo y ordenación de árboles y arbustos con miras a aprovechar las características naturales de estos, en forma aislada o en arreglos especiales, para generar servicios ambientales en las áreas urbanas.

ARTÍCULO 3. PRINCIPIOS. La política de protección, conservación y recuperación de los ecosistemas forestales naturales, se rige por los siguientes principios:

  1. Los establecidos en los diversos tratados internacionales jurídicamente vinculantes en los que Colombia se ha obligado en materia de conservación

y uso sostenible de los ecosistemas forestales naturales.

  1. El Plan Nacional de Desarrollo Forestal, como el instrumento de planificación, particularmente lo establecido en el programa de Ordenación, Conservación y Restauración de Ecosistemas Forestales

  1. La conservación de la región amazónica y del Chocó biogeográfico serán materia de medidas especiales a establecerse por el Gobierno Nacional, debiendo adoptar las decisiones que garanticen la efectiva operatividad de lo dispuesto por el artículo 92 de la Ley 99 de 1993.

  1. Las acciones para detener la desforestación o pérdida de hábitats; la Deforestación o Fragmentación de Hábitats y el Tráfico Ilegal de las especies silvestres presentes en los Ecosistemas Forestales Naturales, deberán ser adoptadas y ejecutadas de manera conjunta y coordinada entre el Estado, la sociedad civil y el sector productivo, en el marco de los requerimientos básicos para garantizar la conservación de los ecosistemas y su diversidad biológica.

  1. Es fundamental comprender que la reforestación, a pesar de ser una forma de contribuir al sostenimiento del medio ambiente, no cumple con los parámetros ni tiene los alcances que posee la restauración o recuperación de los ecosistemas forestales. A partir de la expedición de la presente Ley, en Colombia se hablará de “Restauración y Recuperación ecológica de los ecosistemas forestales naturales”.

  1. El Estado promoverá la protección, conservación y recuperación de los ecosistemas forestales naturales, como un reconocimiento de los beneficios sociales y ambientales que generan para el país.

  1. El fomento de las actividades forestales debe estar dirigido a la protección, conservación y recuperación de los ecosistemas y al mejoramiento de las condiciones de vida de las poblaciones rurales, urbanas y de la sociedad en general.

  1. El Estado estimulará el estudio, la investigación científica, la asistencia técnica, la transferencia tecnológica, la protección fitosanitaria, así como el rescate, la conservación y la protección de los conocimientos ancestrales y tradicionales y su divulgación, como elementos fundamentales para el manejo sostenible de los ecosistemas forestales naturales.

  1. El objetivo del manejo integral de los ecosistemas forestales naturales es conservar sustancialmente sus procesos ecológicos, la diversidad de hábitats, así como la diversidad molecular, genética y poblacional de sus especies.

  1. A fin de generar un proceso creciente de acatamiento voluntario de las normas legales en materia de protección, conservación y recuperación de la biodiversidad, el Estado promoverá, en el ámbito nacional, departamental y municipal, la difusión masiva de la importancia y los valores de los ecosistemas forestales.

  1. El Estado deberá reglamentar todo lo relativo a las actividades orientadas a la protección, conservación y recuperación de la biodiversidad de los ecosistemas forestales naturales, valiéndose del uso de los estímulos establecidos en esta ley.

  1. Las líneas de política nacional se desarrollarán regionalmente atendiendo a las particularidades de cada región. La gestión para la protección, conservación y recuperación de los ecosistema forestales debe ser descentralizada y participativa. En todo caso, el Estado fomentará el manejo sostenible de los ecosistemas forestales con claros objetivos sociales, culturales y ecológicos.

  1. En ningún caso la ley permitirá tratamientos distintos a los consagrados en la legislación vigente para el sistema nacional de áreas naturales protegidas.

  1. Se reconoce que el ecoturismo en los ecosistemas forestales naturales, es una estrategia fundamental para su conservación y el mantenimiento de la biodiversidad y los servicios ambientales.

ARTÍCULO 4. AUTONOMÍA CON RESPONSABILIDAD ECOLÓGICA DE LOS AFRODESCENDIENTES, LOS INDÍGENAS Y LOS CAMPESINOS. El Estado debe garantizar el derecho de las comunidades indígenas, afrocolombianas y campesinas, como guardianes ancestrales de la riqueza forestal colombiana, a la libre toma de decisiones, dentro del marco de la Constitución y la ley, respecto de las actividades que involucre el manejo de los ecosistemas forestales en sus territorios, conforme a la Ley 21 de 1991, la Ley 70 de 1993, y demás normas complementarias. Con el fin de promover la conservación de los ecosistemas forestales naturales, estos grupos podrán valerse de los estímulos económicos que expida el gobierno nacional para la protección y conservación de los ecosistemas.

PARÁGRAFO: Lo anterior no obsta para que, excusándose en su autonomía, procedan a la destrucción indiscriminada de los ecosistemas forestales naturales existentes en sus territorios. Todo uso que se haga de los mismos, deberá estar enmarcado bajo parámetros de desarrollo sostenible.

ARTÍCULO 5. INTERÉS PRIORITARIO E IMPORTANCIA ESTRATÉGICA. Se declara de interés prioritario e importancia estratégica para la Nación las actividades relacionadas con la protección, conservación y recuperación de la biodiversidad de los ecosistemas forestales naturales así como el conocimiento y la investigación forestal.

ARTÍCULO 6. ORDENACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS FORESTALES NATURALES. La ordenación de los ecosistemas forestales naturales es el proceso que busca garantizar su permanencia en cuanto a su extensión, composición y características para permitir la posibilidad de producción permanente de bienes y servicios ambientales y conservar la diversidad funcional y estructural del ecosistema forestal natural.

La ordenación debe considerar la estrategia del enfoque ecosistémico y los principios de conservación aprobados en el marco del Convenio sobre la Diversidad Biológica y demás tratados internacionales de carácter ambiental de los cuales Colombia es país signatario, Constitución Política de Colombia, Decreto Ley 2811 de 1974, la Ley 99 de 1993 y el Plan Nacional de Desarrollo Forestal.

PARÁGRAFO. En un plazo máximo de tres años a partir de la vigencia de la presente ley, el Gobierno Nacional deberá zonificar, delimitar, consolidar y determinar las reglas para la elaboración y evaluación de los instrumentos de ordenación, conservación y manejo de los ecosistemas forestales naturales que deberán obedecer a los principios, criterios e indicadores de sostenibilidad; debiendo establecer las medidas pertinentes para su monitoreo, conservación, restauración ecológica y control efectivo.

PARÁGRAFO 2. La ordenación de los ecosistemas forestales naturales debe estar armonizada con todos los instrumentos de planificación de orden nacional, regional y local, en cuanto a sus componentes ambiental, territorial y social.

PARÁGRAFO 3. Cuando por interés nacional y con el fin de preservar la integridad de los ecosistemas forestales naturales que vayan a destinarse para su restauración y recuperación ecológica deba procederse a la expropiación, se determinará bajo los criterios de valorización vigentes sobre la materia, el valor monetario para su adquisición por negociación directa o por vía expropiatoria. Para el efecto de las expropiaciones el acto de declaratoria deberá consignar la fuente de financiamiento.

ARTÍCULO 7. ATRIBUCIONES DEL MINISTERIO DE AMBIENTE, VIVIENDA Y DESARROLLO TERRITORIAL. El Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, como organismo rector de la gestión del medio ambiente y de los recursos naturales renovables, es la entidad atribuida de competencia para la formulación de la política nacional de gestión ambiental orientada a la protección, conservación, recuperación de los ecosistemas forestales naturales, a cuyo efecto expedirá las normas requeridas para su ordenación, protección, control, administración, conservación, manejo, uso y recuperación.

ARTÍCULO 8.  DEL FONDO DE CONSERVACIÓN Y RECUPERACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS FORESTALES NATURALES: Créese el Fondo De Conservación Y Recuperación De Ecosistemas Forestales Naturales, que será administrado por el Ministerio de Medio Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial y al cual se destinarán los recursos  provenientes del pago de compensaciones  forestales por la obtención de permisos y licencias , entre otros.   Los dineros aportados al fondo, tendrán destinación específica para financiar los procesos de protección, conservación, restauración y recuperación ecológica de los ecosistemas forestales naturales tanto a nivel nacional como regional; el pago de  los estímulos económicos que establezca el gobierno nacional para promover la conservación y protección de los ecosistemas y, en forma eventual, para el financiamiento de las expropiaciones que se requieran para la integración de los ecosistemas.

PARÁGRAFO: El Gobierno nacional deberá reglamentar lo relativo al fondo de conservación y recuperación de ecosistemas forestales naturales en un plazo no mayor de un (1) año siguiente a la expedición de esta Ley.

PARÁGRAFO 2: El Gobierno nacional deberá reglamentar lo relativo a los estímulos económicos para la protección y conservación de los ecosistemas forestales naturales de la nación  en un plazo no mayor de un (1) año siguiente a la expedición de esta Ley.

ARTICULO 9. DEL PLAN NACIONAL DE RECUPERACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS FORESTALES: El Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, formulará el Plan Nacional de Recuperación de los Ecosistemas Forestales degradados,  el cual contendrá las estrategias que a nivel nacional se deben implementar en materia de rehabilitación y restauración de la diversidad biológica de los ecosistemas forestales, que han sido impactados por disturbios naturales o antrópicos. Corresponde al gobierno, dentro de los 6 meses siguientes a la expedición de esta Ley, reglamentar todo lo relativo a este aspecto.

ARTÍCULO 10: CRITERIOS PARA LA RECUPERACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS FORESTALES: En la recuperación de los ecosistemas forestales degradados, deberán aplicarse los protocolos qué para tal efecto expida el Ministerio de Medio Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, los cuales tendrán que ser acordes a un enfoque ecosistémico y los principios de conservación aprobados en el marco del Convenio sobre la Diversidad Biológica, la evaluación de los ecosistemas del milenio realizada por la ONU y demás tratados internacionales de carácter ambiental de los cuales Colombia es país signatario.

PARÁGRAFO: La financiación de proyectos relativos a recuperación de ecosistemas forestales a cargo de las Autoridades Ambientales Regionales estará sujeta al acatamiento integral de dichos protocolos.

ARTICULO 11: DE LA SILVICULTURA URBANA: El Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, definirá los instrumentos de planificación y gestión de la silvicultura urbana, que será de obligatoria observancia y concordantes con el Plan de Ordenamiento Territorial establecido y adoptado por los entes territoriales.

PARÁGRAFO. El Gobierno nacional reglamentará lo correspondiente a este tema en los seis (6) meses siguientes a la expedición de esta Ley

ARTÍCULO 12. PROTECCIÓN A LOS ECOSISTEMAS FORESTALES NATURALES. No se podrá efectuar la eliminación de los ecosistemas forestales naturales o la realización de actividades humanas en ellos cuyo objeto sea el cambio del uso del suelo con fines de ejecución de actividades agrícolas para generación de plantaciones, implantación de sistemas productivos pecuarios o actividades propias del desarrollo del negocio inmobiliario, entre otros.

El ambiente es patrimonio común por lo tanto su preservación es de utilidad pública e interés social. Las áreas del país cuya vocación es la de sostener a los ecosistemas forestales naturales no serán objeto de venta o enajenación bajo cualquier titulo y, de estar en propiedad de particulares, el estado deberá velar por su adquisición utilizando los mecanismos que para dicho fin consagra esta ley.

ARTÍCULO 13. OBLIGACIONES EN MATERIA DE INCENDIOS FORESTALES. Los incendios forestales son desastres dificultan el manejo sostenible de los ecosistemas forestales naturales, así como las actividades de recuperación y repercuten de manera negativa sobre los aspectos sociales y económicos de la sociedad.

Los propietarios, poseedores y tenedores de predios están obligados a colaborar con las medidas que se determinen para prevenir y controlar los incendios forestales, permitir el tránsito de personal que actúe en el control, a cumplir las disposiciones que determine en tal sentido la autoridad respectiva y a prestar la colaboración oportuna, así como los elementos que estén a su alcance para extinguirlos. Igualmente, toda persona está obligada a comunicar inmediatamente la existencia de un incendio forestal a la autoridad más próxima.

ARTÍCULO 14. PROGRAMA NACIONAL DE PREVENCIÓN Y CONTROL DE PLAGAS Y ENFERMEDADES FORESTALES. El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, y de las entidades adscritas y vinculadas, deberá estructurar y poner en marcha un Programa Nacional de Prevención y Control de Plagas y Enfermedades Forestales que incluya un sistema permanente de diagnóstico, evaluación y alerta temprana de plagas y enfermedades, así como de la condición fitosanitaria de las áreas forestales.

PARÁGRAFO. Toda persona natural o jurídica responsable de las actividades forestales está obligada a monitorear e informar a la autoridad competente de los eventos naturales, fitosanitarios que afecten su actividad.

PARÁGRAFO 2. Todo ecosistema, con focos de plagas o enfermedades que amenacen la sanidad de los ecosistemas cercanos, debe ser tratado por su propietario o autoridad pública o privada competente de su administración. En los casos estrictamente necesarios, la entidad encargada del control sanitario vegetal o forestal podrá aplicar la corta sanitaria.

PARÁGRAFO 3. El empleo de agentes vivos importados para el control biológico de plagas y enfermedades presentes en ecosistemas forestales naturales, sólo podrá ser autorizado por la autoridad competente de acuerdo con los requisitos, procedimientos y disposiciones legales que existan sobre la materia, previa certeza de que el uso de dichos agentes biológicos no representan una amenaza para el equilibrio natural del ecosistema.

ARTICULO 15: DEL TRAFICO ILEGAL DE LA FLORA SILVESTRE: El Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial pondrá en marcha la Estrategia Nacional para la prevención y control al Tráfico Ilegal de especies silvestres y articulará su implementación con las entidades policivas y de control así como con las Autoridades Ambientales. Corresponde al gobierno, dentro del año siguiente a la expedición de esta Ley, reglamentar todo lo relativo a este aspecto.

ARTÍCULO 16. SANCIONES POR DEFORESTACIÓN, DESFORESTACIÓN Y DESTRUCCIÓN DE ECOSISTEMAS FORESTALES NATURALES. Cualquier proceso de desforestación y deforestación irregular será sujeto de multa de acuerdo con lo que establezca el régimen sancionatorio ambiental.

ARTÍCULO 17: DÍA NACIONAL DE LA RIQUEZA FORESTAL. Declárese el 6 de octubre como el día Nacional de la Riqueza Forestal Colombiana. Con motivo de conmemoración, el Ministerio de Medio Ambiente, Vivienda y Desarrollo territorial, en coordinación con las autoridades ambientales regionales competentes y las Autoridades Distritales, Departamentales y Municipales, adelantaran campañas de protección y recuperación de ecosistemas forestales naturales y de educación forestal dirigidas hacia la población civil.

Parágrafo: dicho día, se instará a todos (as) los (as) colombianos (as) a participar en actividades relacionadas con la recuperación de los ecosistemas forestales en las zonas previamente delimitadas por las autoridades civiles y ambientales competentes, cumpliendo con las especificaciones mínimas consagradas en la presente Ley. Corresponde al gobierno, dentro del año siguiente a la expedición de esta Ley, reglamentar todo lo relativo a este aspecto.

ARTICULO 18: SERVICIO SOCIAL OBLIGATORIO. A partir de la vigencia de esta ley, los bachilleres que así lo deseen podrán prestar su “Servicio Social Obligatorio” como guardianes forestales. Sus labores serán la siembra, vigilancia y cuidados de los árboles sembrados, previa capacitación y coordinación de las autoridades ambientales regionales respectivas.

PARÁGRAFO: El ministerio de Educación deberá reglamentar lo pertinente en los 6 meses subsiguientes a la expedición y vigencia de ésta ley.

CAPITULO II

INFORMACIÓN FORESTAL

ARTÍCULO 19. SISTEMA NACIONAL DE INFORMACIÓN FORESTAL. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, IDEAM, en coordinación con las entidades competentes nacionales, regionales y locales, definirá e implementará, dentro del año siguiente a la expedición de ésta Ley, la estructura y el funcionamiento del Sistema Nacional de Información Forestal, a fin de integrar, registrar, organizar y actualizar la información relacionada con el sector forestal, como base del servicio de información forestal.

PARÁGRAFO. Las entidades públicas o privadas que capten o generen información forestal están obligadas a suministrar aquella que les fuera requerida con el fin de evaluar y determinar el estado anual de los recursos forestales.

PARÁGRAFO 2. Anualmente el IDEAM elaborará, publicará y divulgará un informe consolidado de las estadísticas forestales a nivel nacional y regional, como parte del servicio de información forestal.

ARTÍCULO 20. MECANISMOS Y MEDIOS. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, IDEAM, en coordinación con las entidades competentes nacionales, regionales y locales, establecerá los mecanismos y medios que permitan desarrollar el servicio de información forestal.

PARÁGRAFO. Anualmente se elaborará, publicará y divulgará un informe consolidado de las estadísticas forestales a nivel nacional y regional.

ARTÍCULO 21. INVENTARIO FORESTAL NACIONAL. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, IDEAM, es el responsable de la ejecución y actualización del Inventario Forestal Nacional, con base en los lineamientos que fije el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, en coordinación con el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y las autoridades ambientales regionales.

CAPITULO III

EDUCACIÓN, CAPACITACIÓN, ASISTENCIA TÉCNICA, DIVULGACIÓN, Y PARTICIPACIÓN COMUNITARIA.

ARTÍCULO 22. EDUCACIÓN, DIVULGACIÓN Y PARTICIPACIÓN COMUNITARIA. El Estado promoverá conjuntamente con los organismos públicos y privados competentes la planificación y ejecución de programas de educación divulgación, con el objeto de suministrar a la sociedad información acerca de la investigación, la ecología forestal, el manejo de los ecosistemas forestales naturales, la conservación de las áreas forestales, la cultura y los valores de los ecosistemas forestales naturales.

PARÁGRAFO. Se promoverán además procesos locales de participación comunitaria y de economía solidaria para que la comunidad se comprometa con la toma de decisiones acerca del uso de la tierra en pro de la conservación de los ecosistemas forestales.

ARTÍCULO 23. VIGENCIA: La presente Ley rige a partir de su promulgación y deroga toda la normatividad que le sea contraria.

Bogotá, D.C., Agosto 05 de 2008

ELSA GLADYS CIFUENTES ARANZAZU

Senadora de la República

Una respuesta

  1. Importantisimo esto Doctora Elsa Gladys, le cuento que yo realice un Diplomado en gestión Ambiental, y aprendí mucho por eso quiero aplicarlo, este proyecto es de esencial ayuda y de una gran importancia para el cuidado y la conservación de nuestro medio y nuestros recursos…

    Nuevamente muy bien senadora, como le dije usted esta comprometida con todos los temas fundamentales de desarrollo social..

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