MISÓGINOS Y MISÓGINAS

La misoginia es entendida como el odio o rechazo absoluto a las mujeres, consiste en despreciar a la mujer en todo su sentido y a todo lo que se considera femenino. Más allá de sexismo o de causas machistas la misoginia consiste en liberarse de todo elemento que genere dependencia de las mujeres, incluyendo el concepto de la concepción y la familia.

El significado de misoginia, está fuertemente ligado a la estructura cultural, educativa y social, hombres que se atribuyen el poder sobre las mujeres y mujeres que consideran que el varón es superior por encima de ellas mismas y que todo cuanto se haga debe ser para la satisfacción y el crecimiento masculino.

La misoginia bien sea desde el hombre o desde la mujer está fuertemente ligada al concepto de violencia, no solo como producto de la manifestación de ira o frustración de una persona sobre otra, sino también como producto de la estructura familiar y la forma en cómo se organiza la autoridad y a quien se le atribuye la misma.

Se cree en muchas ocasiones que la violencia es normal, que hace parte de la cotidianidad de la vida y de la mecánica de funcionamiento familiar, es así como encontramos que las relaciones de pareja se desenvuelven en una estructura de dependencia que se constituye en el dominio del uno sobre el otro y en valoración de las cualidades del uno por encima del otro, lo que lleva inevitablemente a que se discuta sobre la superioridad o inferioridad de los géneros.

Es común encontrar entre parejas que cuando la mujer está mejor remunerada, u ostenta un cargo de mayor responsabilidad que el hombre el conflicto entre ella y su pareja, así como entre ella y sus pares en el trabajo no se hace esperar, entonces las relaciones interpersonales se ven claramente determinadas por el uso de la violencia verbal, simbólica o física donde la comunicación y el acuerdo no son posibles.

En el ambiente laboral con frecuencia las mujeres son tratadas como un inferior. En el panorama, en el cual aun nos encontramos inmersos, la mujer ha sido sometida a un proceso de cosificación, es decir, es tratada como un “algo” que es susceptible de manipulación, ostentación, dominación y control. Y se ha intentado dejarla al margen del desarrollo humano jugando un papel más decorativo y reproductivo,  o de forma que de fondo en las grandes decisiones que atañen a la sociedad.

Si bien la mujer paulatinamente ha logrado insertarse de manera más activa en la vida productiva de nuestra sociedad asumiendo roles directivos, de control, expertos y demás desarrollos del liderazgo. También es cierto que la participación de la mujer en los diferentes escenarios sociales aun está marcada por la exclusión, las dificultades para acceder a la educación superior (dados los intereses culturales, el machismo, las responsabilidades que están obligadas a asumir en el hogar desde temprana edad y las inequidades económicas en relación al género masculino); la carga del conflicto armado, desde el cual se fragmenta la familia, y donde la mujer entra a formar parte del mismo  a través de la vulneración de sus derechos, la cosificación sexual y la pérdida de libertad, sin que se la tenga en cuenta como un actor más del conflicto.

En lo Político la mujer también se ha visto rezagada dado su nivel educativo, las responsabilidades en el hogar, la falta de oportunidades y la dominación patriarcal de los partidos políticos.

El fenómeno de la violencia está ligado al trato del otro como una cosa que puede ser presionada, manipulada o violentada. Dicha presión o manifestación violenta se realiza por la presencia de un factor desencadenante (misógino) que opera como mediación, que puede ser una emoción negativa motivada por un aprendizaje cultural, por un prejuicio personal o social que se tenga sobre el otro.

Es por esto que desde la conciencia proponemos buscar un trato igualitario que permita ver al otro no como una cosa, sino como una persona, reconocida en plenitud de sus derechos y en una relación de diálogo en la que se viva un encuentro pleno con el otro, en la búsqueda de acuerdos de vida y no en el desprecio de sus características y valores.

Se hace necesario que las mujeres aprendamos a sortear las trampas misóginas, conocerlas y liberarnos de ellas, desde nosotras es posible fortalecer una sociedad más humana y con relaciones más dignas y felices, si logramos salirnos de la feminidad y por lo tanto de la masculinidad, facilitando las relaciones equitativas desde el fortalecimiento del amor propio, que tiene que ver con forjarse un proyecto de vida y de humanidad propia, no basada en las “leyes de Zeus” sino en el aceptarse y amarse a sí misma creyendo en nuestras propias capacidades y legitimando nuestras propias ideas, esas que no apelan al sentido común instalado en las mentes tradicionales, sino aquellas que son capaces de romper los imaginarios de los cuentos de hadas, porque si esto no sucede seguiremos repitiendo esquemas culturales de dominación y sumisión enmascaradas en la protección del sexo débil.

Entonces, a creer en nuestras propias propuestas, a apoyar nuestras propias ideas y a sentirnos como una otra en igualdad de condiciones, en igualdad de derechos y de deberes frente a la construcción social, política y económica.

Se corrobora que hay muchas especies de enfermedades mentales, haciéndose necesario y recomendable que la salud mental sea incorporada como prioridad en la salud pública.  Entendida la misoginia como una fobia esta puede ser tratada con terapia. Recomendamos a todas las personas que sufran esta enfermedad activa o pasivamente consultar con el psiquiatra.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: