EL ARTE GESTOR NATURAL DE PAZ

El arte es la materialización de los pensamientos, sentimientos y deseos del ser humano a través de diversas representaciones de la realidad por medio de expresiones lingüísticas, plásticas, sonidos o combinaciones de las mismas.

A través del arte se construyen nuevos lenguajes, nuevas visiones del mundo y nuevas perspectivas de realidad, los seres humanos deconstruimos el sentido de la vida otorgándole a las palabras pensadas formas gráficas, auditivas y visuales, con significantes diversos en el entendimiento humano.

El involucramiento de las actividades artísticas en la educación temprana de los niños y niñas es tal vez una de las mejores formas en las cuales se encuentra la interacción con el otro y con el entorno a través de otras formas comunicativas que les permitan representarse a sí mismos. Expresiones como el teatro por ejemplo como proceso de aprendizaje representa las formas sociales tanto en lo individual como en lo colectivo, pasando de lo concreto a lo abstracto y exteriorizando desde las representaciones en los diferentes estados emocionales, los diferentes contextos sociales, sin detrimento del ser del otro.

Los actuales entornos de violencia, drogadicción, reintegración familiar, desplazamiento etc., nos obligan a buscar alternativas nuevas en la educación para la construcción de ciudadanía. La lúdica en las diferentes experiencias prácticas con la participación de la comunidad apuesta por una educación que traspase el estrecho marco del aula de clase y trascienda hacia otras formas de construcción cultural.

Experiencias como la de la Corporación Déjalo Ser en Pereira, dirigida por Geovanni Cárdenas, que trabaja con jóvenes encontraron en la animación socio-cultural una alternativa de vida a través de la gestión de sus propios recursos, propiciando un modelo de trabajo que los hace constructores de ellos mismo, de sus sueños y les permite realizar una labor desde una perspectiva más juvenil y lúdica que apuesta por otras maneras de integración social, lo cual para las comunidades termina siendo un elemento de dignificación de sus propias vidas, convirtiendo el arte en posibilidades de desarrollo.

Aunado a esta experiencia la Fundación Acunarte, dirigida por María Consuelo Miranda Arias,  en esa misma línea, le apostaba al trabajo con la niñez y la juventud en situación de calle, brindándoles una alternativa nueva en barrios destinados a concentrar familias de desplazados entre los cuales la música, el teatro, la comunicación y otras expresiones de cultura le han abierto nuevos horizontes a los niños, las niñas y jóvenes. Estas dinámicas sociales nos llevan a pensar que es necesario contribuir a la fusión entre el Estado,  la academia y la sociedad civil organizada, como posibilidades de construcción de una esfera pública para la democracia.

El arte es una muy buena forma de contribuir con los procesos de conciliación y concertación, es un instrumento de paz y desarrollo que no podemos seguir concibiendo desde la marginalidad. Los presupuestos asignados a la cultura deben ser considerados como grandes inversiones, entendiendo por fin que lo que se aporte para la cultura y el desarrollo del arte en nuestro país es el mejor instrumento para la paz; que mejor que la niñez involucrará en sus vidas las representaciones artísticas, que sus sentidos se relacionarán con lo sublime de la vida y no con lo vil y cruel, que sus manos girarán en pinceladas de colores que exalten la vida y no en gatillos de armas que hacen apología a la muerte.

Que interesante sería que en los diversos programas de prevención y promoción de la salud se incluya el arte como lo hiciese de manera brillante el médico Pach Adams creador de la “Medicina con Alegría” y quien le diera a esta disciplina una nueva significación, mejorando la calidad de vida de los pacientes a través de la lúdica, el color y la risa.

El arte debe ser trasversal a todos los procesos sociales, al desarrollo económico, a la vida misma de las personas. El Estado debe invertir en arte y cultura y las familias deben involucrar a la niñez y la juventud con nuestras tradiciones folclóricas, que desde el núcleo familiar y la escuela se enseñe a los niños sobre nuestras tradiciones, sobre nuestras representaciones, a través de los diferentes ritmos musicales y el conocimiento de nuestros artistas, que nuestros infantes y jóvenes a parte de conocer y representar diferentes ritmos modernos, con los cuales estamos totalmente de acuerdo, incorporen también los nuestros, los conozcan y los enorgullezcan.

Debemos desde todo punto de vista hacer los esfuerzos necesarios para que nuestros artistas y las representaciones culturales, sean los gestores de paz y del desarrollo social.

Creo sin lugar a dudas que el niño o la niña que abraza un instrumento musical, jamás empuñara un arma. Que la niñez cuando se disciplina en el deporte, el teatro, la música, la pintura, la escultura, la escritura creativa, estará menos tentada a la droga y al mal camino.

elsagladys.com

senadoraelsagladys@gmail.com

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