EL VALOR DE LA COMUNCIACIÓN EN EL DESARROLLO HUMANO

A lo largo de la historia el ser humano ha buscado incesantemente formas de comunicarse y ha requerido  utilizar el conocimiento  adquirido en pro de su bienestar, tanto individual como social, produciendo códigos interculturales comunes, en la construcción de estructuras mentales colectivas.

Buscamos formas de solucionar nuestros problemas de fragmentación de la comunicación en la  vida cotidiana, esto es, buscamos poner en común nuestros sistemas de referencia para identificarnos desde el diálogo, la identidad y la cultura y así dar vía a nuestras capacidades de relacionarnos y vincularnos a las demás personas desde el ser en espacios comunicativos.

Podemos decir entonces que si “las emociones son lo más humano de lo humano”, la comunicación al ser humana, es emoción. Los seres humanos somos un cúmulo de emociones y como la comunicación es algo inherente al ser, es imposible que no se vea permeada por la emotividad.

Comprender la comunicación desde su componente humano es un reto importante para todos los que estamos en pro del crecimiento y el mejoramiento personal, ya que partiendo del desarrollo de las habilidades comunicativas, desde todos sus matices, es que se puede hacer posible el ser integral.

Es importante entender que hablar no es lo mismo que comunicar, que oír no es lo mismo que escuchar y que detrás del acto comunicativo hay un sin número de factores que intervienen en el éxito o fracaso del mismo. El aprendizaje debe ser continuo y la búsqueda del desarrollo de competencias comunicativas incesante.

Nos vemos avocados a repensarnos en un mundo sin fronteras, con el atomismo de la información en tiempo real dentro de nuestro propio espacio, por lo cual el individuo puede caer fácilmente en la trampa de utilizar la comunicación como un fin en sí misma y no como un medio para promover interrelaciones.

Es importante tener en cuenta que comunicar no es solo emitir palabras, escribir textos o circular información, tampoco es desplegar tecnologías masivas de difusión, no, es tender puentes semánticos por lo menos entre dos sujetos, la enunciación es la manera de atrapar en sueño o vigilia las sensaciones y percepciones que dan vueltas por los niveles de conciencia, prendiéndolas con alfileres lingüísticos acústicos o visuales, es una puesta en común que puede multiplicarse en interacciones cara a cara o a través de medios masivos que propenden por propagar la enunciación a escalas superiores de conciencia. Es importante compartir una versión particular de la realidad que logre adhesión entre los seres humanos.

La nuestra es una época de gran velocidad. La globalización, y con ella los medios masivos de comunicación y las nuevas tecnologías han hecho que los procesos de vida y de trabajo se desarrollen con un ritmo que nos hacen vivir de cerca el vértigo, especialmente el vértigo existencial que es medular y toca las fibras de la autoestima y la auto-realización. Y nos preguntamos por el sentido de nuestra misión de vida y por todas aquellas posibilidades de encajar en un mundo que se hace muchas veces indescifrable y críptico en sus manifestaciones. Se puede pensar que los que van a la vanguardia son aquellos que actúan con rapidez y agilidad y que de ellos surgen las más brillantes posibilidades. Pero en nuestra cabeza queda una inquietud fundamental: ¿a dónde llegaremos?

La velocidad en la que vivimos y estamos inmersos no nos permite observar el mundo y reconocernos en él. Los espacios nos muestran un universo de objetos, simples formas en las cuales coexistimos y que pierden significado. Ello significa que estamos atomizados frente al poder cada vez más creciente de la alienación en el mundo de la imagen, las formas, los colores, los sabores que se entremezclan como una cotidianidad sin sentido.

El aumento en volúmenes de la información y la necesidad de romper las barreras de lo físico y la relación interactiva con el entorno, buscan nuevas formas de comunicación que se asientan en los avances tecnológicos y desarrollan sistemas complejos de información, que nos hacen parte de un macro sistema desde el cual, la aldea global está más integrada por las redes con la inmediatez y la velocidad del mundo real.

Se hace necesario reconstruirnos en nuestro significado como seres humanos que requieren del contacto con otros seres humanos, sin perder el referente vivencial y emocional de las experiencias de vida y asumiendo las exigencias actuales como nuevas formas que tenemos los seres humanos para entendernos.

Bien decía Gorgias de Leontini, uno de los más importantes Sofistas de la antiguedad: “La palabra bien hablada puede envenenar o embelesar….”; y tenía razón, porque el poder del lenguaje es amplísimo: con la palabra podemos crear realidades, causar conmociones de diversa índole, suscitar emociones, y especialmente darle forma a las diversas circunstancias de la vida. Quien la escucha o la lee podrá según sus parámetros de persuasión, ser hondamente impresionado tanto positiva como negativamente.

elsagladys.com

senadoraelsagladys@gmail.com

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