POBREZA, UN PARADIGMA QUE NOS ENREDA Hablemos mejor de Desarrollo Humano

A lo largo de la historia los académicos y estudiosos del proceso del Desarrollo Humano han elaborados innumerables conceptos, teorías y mediciones de la calidad y el nivel de vida de la población, intentando de todas las formas generar pensamientos estratégicos que lleven a los Estados a formular políticas públicas que satisfagan las necesidades básicas de la sociedad y que cimenten los principios y derechos fundamentales.

Es así como encontramos que en la evolución de dichos conceptos se ha pasado rápidamente de lo estructural donde el crecimiento económico es el fin del desarrollo humano hasta lo constitutivo e instrumental que ve en las libertades y capacidades humanas el sentido para  el enriquecimiento de la vida, trasformando el crecimiento económico en un medio para lograr la potenciación de las variables del desarrollo.

En este nuevo contexto el Estado debe fijar límites mínimos que debe cubrir para garantizar el funcionamiento de una sociedad justa legitimando su propia existencia. Desde donde el establecimiento de las políticas públicas para el desarrollo humano estén conciliadas en una praxis democrática, desde la cual los sujetos adquieran conciencia social y donde la primacía sea la justica, el interés general y la equidad; haciendo de los derechos y deberes económicos, sociales y políticos la condición sine qua num para la resolución de las necesidades fundamentales.

Como lo dijera René Casín: “El ser humano tiene una personalidad indivisible. Su derecho a la vida no solo exige un orden social donde este a salvo del terrorismo y la ejecución sumaria, también es preciso que pueda encontrar su subsistencia en un trabajo y el apoyo activo de sus semejantes para él y su familia, cuando no se encuentre en condiciones para producir”.

Entonces, hablar de desarrollo humano, de no pobreza, es referirse necesariamente a todas las variables que están permanentemente en transformación y crecimiento y desde donde sus requerimientos desde el punto de vista del bienestar, entendidas como todas las necesidades de los seres humanos tanto en lo biológico como en lo evolutivo y sus derivaciones, así como causas, consecuencias situaciones directas e indirectas sean cubiertas y sostenibles. Aspectos que son consecuencia de la operacionalización del bienestar social que sustentan a los estados de bienestar.

Se hace necesario evaluar el enfoque actual en el cual se mide y se cataloga la pobreza en nuestro país, hacia la implementación de políticas públicas que eliminen el fenómeno que hemos denominado “la estigmatización y desesperanza aprendida” que ubica a las personas en estados de indefensión frente a los retos que consigo trae el mejoramiento de la calidad de vida. Una estigmatización que refuerza a partir de los procesos de focalización la cultura de la vulnerabilidad y la miseria; y que hacen que las personas se establezcan en estos estados a cambio de los beneficios de los programas sociales y subsidiarios del Estado.

La focalización de la Pobreza a partir de la catalogación en el nivel de ingresos de la población debe servir para potenciar en los seres humanos la búsqueda del bienestar integral y el mejoramiento de la calidad de vida; las políticas pública y los programas que implemente el Estado deben ir enfocadas a beneficiar aquellas personas que con el crecimiento de sus ingresos observen un mejoramiento sustancial en su desarrollo. Los subsidios y programas asistenciales deberán otorgarse como un incentivo al mejoramiento y no como una forma de legitimación de la pobreza extrema.

Como lo hemos mencionado en otros artículos y pensando en que los colombianos salgamos de la trampa de la pobreza hemos radicado un proyecto de ley en el Congreso de la República donde el SISBEN sea concebido bajo el enfoque del desarrollo humano, entendido como el proceso permanente donde las personas son el centro del desarrollo y su bienestar consista en la búsqueda de la igualdad y el crecimiento que permitan elevar sus condiciones de vida y ampliar sus libertades en la búsqueda de la felicidad.

El estudio del bienestar y la focalización de la pobreza mas allá de las necesidades básicas satisfechas deben ser abordados desde sus concepciones primarias fundamentadas en el ser.  El concepto del ser humano y el desarrollo humano como hilo conductor en donde se enmarca la situación actual de la calidad de vida en nuestro país.

La pobreza debe ser vista desde los ingresos y el crecimiento considerado en su doble espíteme, como mejoramiento de la calidad de vida y como búsqueda permanente de la felicidad y el logro en los compromisos éticos para buscar el desarrollo humano.

www.elsagladys.com

elsagladys@gmail.com

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